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martes, 25 de abril de 2017

Pequeños extractos de los libros de Jacobo Grinberg.



Para acceder a la realidad como es, deberíamos colocarnos en la conciencia de unidad, borrar nuestros filtros, nuestra historia personal y nuestros condicionamientos. Lo que percibimos es una creación humana limitada.
El nivel de conciencia de cada persona determina la realidad que percibimos. Solo cuando nos convirtamos en la láttice misma percibiremos la realidad tal como es encaminándonos hacia la conciencia de unidad.
El camino que propone la teoría sintérgica para la conciencia de unidad implica la incorporación simultánea de un acto de observación de tantos contenidos de experiencia hasta que estos y el observador se fundan en uno. Esta observación debe ser desapegada. El nivel de conciencia cotidiana se transforma en el nivel de conciencia en sí en el cual el observador actúa como identidad.
¡Si quieres conocer una flor, conviértete en la flor y así la conocerás desde dentro!
Conociendo la forma en la que percibimos, podemos conocerlo todo porque entenderemos los fundamentos de la creación de la realidad.
El nivel de Conciencia Iluminada transciende las identificaciones fluctuantes y temporales y coloca al adepto en un Estado de contacto con la Realidad del Yo Puro.
En ese Estado, el placer y el dolor son vistos desde la misma perspectiva y no existen apegos ni sufrimientos mentales. El ser humano Iluminado se libera y alcanza su verdadera identidad como la Realidad misma y total.
Fluir en El sin yo es la magia total; todo aparece en el instante preciso, no hay azar y la materia y los objetos cobran vida e inteligencia. Todo contesta y todo responde, porque Él se encuentra en todo.
No existe tema ni memoria, todo es novedoso y sabio en su milagroso aparecer y acontecer. Se fluye de uno en uno mismo y no existe el otro porque todo es Uno. La Unidad en Él requiere el abandono de toda identidad.
Es decir, si alguien quiere acercarse a la Iluminación, debe desidentificarse con respecto a su identidad limitada.
Un objeto físico se considera como real, en tanto varios observadores así lo acuerden. Si alguien tiene un sueño, puede ser considerado irreal puesto que sólo hay un observador. Es cuando sabemos que nuestra experiencia interna no necesita ser validada por otros, que empezamos a ser libres.
Cuando alguien descubre una nueva dimensión es cuando cambia. Los miedos que se sienten son miedos de otros.


Yolanda Del ©
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