ImaginaVital: La F√°bula de La Felicidad. Zen
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domingo, 3 de junio de 2018

La F√°bula de La Felicidad. Zen

¿De qu√© color es la felicidad? ¿En qu√© la encuentras? ¡D√≥nde la buscas! ¿Sabes ya el lugar oculto d√≥nde se encuentra? En este antiguo cuento zen, que recabo aqu√≠ con mis propias palabras, est√° la respuesta:

Los dioses se encontraban un d√≠a creando al hombre y creando a la mujer, muy atareados. Entonces, pensando cuidadosamente, se dieron cuenta ya tarde de que les hab√≠an concedido muchos dones, y que, tarde o temprano, ser√≠an tan poderosos como ellos. Ten√≠an fuerza, inteligencia y determinaci√≥n para seguir sus sue√Īos. Esto les preocup√≥ bastante, pues si un d√≠a ellos pudiesen crecer en soberbia, en vanidad, en creaci√≥n, los desafiar√≠an y los resultados ser√≠an catastr√≥ficos (listos los dioses ¿eh?). Pensaron y pensaron en como detenerlos antes de que fuese demasiado tarde, y a uno de ellos se le ocurri√≥ que hab√≠a algo con lo que jugar y que los humanos apreciaban mucho, la felicidad.


¡Hey!, vamos a esconder la felicidad y los hombres se volver√°n locos busc√°ndola y no tendr√°n tiempo ni inteligencia para retarnos, —dijo uno de los dioses—. Tenemos que ocultarla en un sitio tan misterioso que no ser√°n capaces de encontrarla ¿A qui√©n se le ocurre un sitio tan genial, que rebusquen y no encuentren?
Pues yo pienso que deber√≠amos subir al lugar m√°s alto que encontremos. Ese, sin duda, es el "sitio perfecto" —dijo uno de ellos.
¡No! Si se les ocurre esta simple idea, escalar√°n y dar√°n con ella,  —le respondieron.
Las profundidades del mar, ese sitio oscuro y abisal al que no pueden acceder. Ese, sin duda, es el "sitio perfecto"  —a√Īadi√≥ otro.
¡No! Les veo inventando extra√Īos aparatos que bajar√°n hasta all√≠, no nos convence —le contestaron.
Uno de los dioses, que hasta ese instante no había intervenido, dijo:
Vamos a esconder la felicidad en un lugar en el que nunca se les ocurrir√° buscar. Dentro de ellos mismos. Siempre tratar√°n de hallarla en las cosas materiales, en otras personas o aspiraciones, antes que en su propio interior. Lo tienen tan cerca, y lo sienten tan lejos.
Qu√© raz√≥n ten√≠a este sabio dios. Todos corrieron a colocar la felicidad dentro del coraz√≥n de cada ser humano, bien guardadita. La profec√≠a se cumpli√≥. La mayor√≠a de los hombres se empe√Īaron en tratar de ser felices en vano, buscando en otros seres humanos, en objetos, en valores que se compran. En realidad, s√≥lo era necesario ahondar en la profundidad del interior y ver que all√≠ estaba la plenitud.
¿Os ha gustado la f√°bula zen? Pues entonces, ponedla en pr√°ctica. No es f√°cil, no pens√©is que leyendo cosas como esta, la vida se vuelve m√°s simple y ya est√°. Hay que esforzarse. Hay que meditar, pensar, razonar. Actuar en consecuencia. Dejar de culpar a otros de lo que somos los verdaderos art√≠fices, los resultados de nuestra vida.
Yolanda Del ©

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