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miércoles, 26 de septiembre de 2018

Los refranes también son decretos

Los decretos sentencian.Se podrían definir como pequeñas oraciones, frases cortas que se utilizan para lograr algo, cambiar un estado del ser, mejorar en la vida. Se trata de repetir la frase continuamente hasta que logramos ver en el mundo exterior algo creado desde el interior. Es algo bonito y muy positivo, p.e. "yo soy un ser de luz" o "todo lo que deseo viene a mí fácilmente". También pueden tener su lado negativo, si los usamos mal. A veces, de manera inocente, hemos estado repitiendo frases que oímos desde la infancia, y que vemos como naturales y ciertas. Por ejemplo, los refranes. Nada más peligroso que usar el refranero pensando que estamos conservando algo antiguo y que nunca veríamos como dañino. Pero ¿y si lo repetimos a menudo? Yo misma me he repetido muchas veces: "La paciencia es la madre de todas las ciencias". ¿Y quién lo dice? la paciencia puede ser positiva o negativa según la utilidad que le pretendamos dar ¿A buen entendedor pocas palabras bastan? quizá haya que ahondar para entender. Y si a caballo regalado no le mires el diente, y luego te pasa factura. A falta de pan buenas son tortas ¿no te estarás conformando? A lo hecho pecho, pero existe el arrepentimiento. A quién madruga Dios le ayuda, y digo yo, uno que mucho madrugó, mil euros encontró, y otro que más había madrugado era el que los había extraviado. A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo, y si esa ayuda de última hora resulta el doble de perjudicial que hundirte y levantarte de nuevo. Corazón codicioso, no tiene reposo, ¿y por un refrán dejarás de buscar la libertad financiera? Dios los cría y ellos se juntan, quizá sean felices para toda la vida.
Y así podría seguir con cada uno de los refranes. Leerlos puede ser divertido, pero repetirlos hasta la saciedad pueden haber formado un potente decreto en tu mente, y puedes haber sembrado semillas no del todo positivas. Siempre lo digo, fíjate bien en lo te repites constantemente. 



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Yolanda Del ©